Psicoterapia en Madrid

Juanma Miguens sobre Salud Mental y Adicciones.

Cultivemos virtudes.

Dice quienes  mucho saben que no debemos centramos excesivamente en el análisis del problema de nuestro carácter, sin a la vez ocuparnos de la solución cultivar pensamientos, sentimientos y actitudes mas elevados espiritualmente. O sea relacionalmente, ya que la espiritualidad es lo que da color a mi relación conmigo, contigo y con todo lo existente.

Retomo aquí unas definiciones de algunas virtudes de probada valía, las mismas llegaron a mis manos hace un tiempo y desconozco su autor. Me gustaron y las comparto.

Serenidad: Es la calma, es la paz interior, también se le llama equilibrio emocional o autodominio en situaciones de peligro ante emociones difíciles (ira, pena, dolor soberbia, etc.). Este valor es el requisito dispensable para la reflexión de nuestros actos; este valor nos lleva a soportar los golpes de la vida, nos conduce a la tolerancia y por ende, la justicia. Con esto se logra una forma especial de tener dominio sobre nosotros mismos. Es decir, nos ayuda a controlar los impulsos de nuestras carácter, con esto se afronta los contratiempos que hay en la vida diaria; a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales.

La persona serena no se ofusca ni pierde el control de sus actos en situaciones difíciles o enojosas. Sabe muy bien que es precisamente la calma la que permite mirar con claridad y tomar decisiones acertadas.

La persona serena sabe que una mente ofuscada jamás es dueña del buen juicio y que en esas condiciones no siempre se dice lo que realmente se piensa o se cree, ni se demuestra aquello que de verdad se siente.

Una persona serena no solamente procura enviar mensajes de calma y tranquilidad sino que cada movimiento de su cuerpo es apacible y sosegado. La serenidad contagia el ambiente de cordialidad, prudencia y tolerancia.

La persona serena es bondadosa por naturaleza y se halla dotada de fuerzas morales para reaccionar contra las tendencias y pasiones violentas e intempestivas.

La persona serena tiene el sentido de la oportunidad.

Como comportarme para lograr la serenidad:

No hacer declaraciones ni tomar decisiones en medio de olas encrespadas de la vanidad ofendida y de la ira. Porque en esas situaciones la pasión arrastra a las obras, obras que a los cinco minutos somos los primeros en lamentar.

Mantener la calma ante resultados negativos o situaciones enojosas.

Mantener el control cuando alguien opina de una manera diferente a la nuestra.

No ser más hiriente cuando se recibe un mensaje ofensivo.

Mantener la cordura y ser analítico ante las críticas y llamadas de atención.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

“No son las demás personas ni las circunstancias las que nos perturban, sino más bien nuestros propios pensamientos y actitudes sobre esas personas y circunstancias que nos producen inquietud”

Valor: es ese valor que nos hace luchar por lo que “vale la pena”. Nos ayuda a superar nuestros miedos, y encauzar la vida en momentos difíciles. Ser valientes no es fácil: hace falta fortaleza interior.

A veces, la valentía implica ser consecuentes con nuestros actos, y en concreto, asumir nuestros errores. Es más fácil escurrir el bulto, o disimular. Por amor a la verdad, por respeto a los demás, por coherencia con uno mismo, es preciso reconocer los errores. Reconocer delante de nuestros hijos, o de nuestros empleados, o de nuestros alumnos, que hemos metido la pata, y pedir perdón, no nos quita ninguna autoridad; todo lo contrario.

Unos van lanzados por la vida, cuesta abajo y sin frenos, y a otros hay que remolcarlos. Ni una cosa, ni la otra. Pero muchas veces nos atemorizamos por fantasmas que sólo están en nuestra cabeza, y tenemos un enorme miedo al fracaso o al ridículo. Un chico que no se atreve a decirle a una chica cuánto le gusta, por miedo a que le diga que no, no está actuando bien. Aparte de que el “no”, a diferencia del “sí”, nunca es una respuesta definitiva, el mundo no se acaba, y hay más chicas y más ocasiones.

Por otro lado, la valentía tiene que ver también con defender lo que sabemos que es correcto. Aunque defenderlo nos cueste el cuello. La conciencia se “chiva” frecuentemente de que se está cometiendo una injusticia, o se está faltando gravemente a la verdad. En esos momentos, hace falta armarse de coraje y actuar con coherencia. Hay momentos en que es obligatorio hablar para salir al paso de una opinión pública mayoritaria pero equivocada, aunque no le guste a esa mayoría.

Sin duda, la cobardía engendra sociedades enfermizas y débiles. La valentía produce personas dignas de respeto y confianza, sociedades sanas y naciones fuertes.

Sabiduría:

Aquí se trata de saber con ayuda de otros, de tus principios y creencias discriminar cuando aplicar Serenidad y cuando Valor. Es como el freno y el acelerador, solo se logra mayor pericia con cuidado, practica, consejo, observación y tolerando que no somos perfectos pero si perfectibles.

 

¡Es tu vida! Tu verás ….

“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life”. Steve Jobs

Decía que el tiempo es limitado, que sigamos nuestros deseos e intuiciones y no el dogma creado por otra gente. ¡Me gusta su idea! Si te cuesta aplicarla lee lo que en este blog hay sobre relaciones. Recuerda lo fundamental de tener una buena relación con uno mismo.

Hablando sobre cursos y estudios de su pasado reflexionaba y decía: “A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida (…). No podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea”.

Es esa visión serena, optimista y confiada sobre la vida la que me llega de la vida de Steve Jobs, mas allá de haber creado la tercer manzana que revoluciono al mundo.

Me quedo con su consejo, “encontrad lo que amáis” y como yo amo esto sigo escribiendo y atendiendo pacientes que me honran al confiarme cosas de su vida.

Les dejo un inspirador vídeo donde habla a los jóvenes y lo explica muy claro.

http://www.youtube.com/watch?v=uXKku2KYZf0

Yo entretanto seguiré con lo que amo.

Buena suerte, mala suerte.

Conocéis ese cuento que dice que en algún lugar de Oriente a un hombre le dieron la noticia que su hijo cayo del caballo quedando cojo. Sus amigos se apresuraban, solidarios diciendo: “Que mala suerte”. El respondía: “Buena suerte, mala suerte, quien sabe?”. Y el cuento prosigue planteándote escenarios que te invitan a pensar, ah eso es bueno y luego, ah, eso es malo… Concluye estableciendo que nunca sabemos de antemano si las cosas que nos suceden serán para bien o para mal. Claro que no tiene que gustarnos, pero la diferencia esta en como te tomes algo, lo que hace una gran diferencia.

Pero con esto no quiero dar a entender que teniendo un pensamiento mágico, del tipo de nada malo pasara si yo no lo pienso o si pienso “en positivo”, me salvare de lo malo. Ya Buda nos recordaba que el sufrimiento es parte de nuestra vida.

A este sufrimiento se puede quedar en dolor o pena si podemos aumentar la aceptación de lo que sucede.

La aceptación es una postura realista que se transforma en una mayor capacidad de adaptación y en una mas eficaz conducta sobre el medio.

A todos nos cuesta salir de la auto conmiseración, de la actitud de añoranza de un pasado feliz.  Sin embargo creo que sin negar maniacamente la pena que un evento desgraciado nos produce, una mejor actitud nos ayudara ser mas positivos, optimistas e intentar continuar haciendo aquello que este en nuestra mano para mejorar.

Lo otro lo dejamos a cargo del azar, Dios o como a ti te guste denominar al misterio.

Psiconeuroinmunología


LO QUE EL CORAZÓN QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA
Esta es una entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa)

- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

- ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

- ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto manteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

- ¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

- ¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

- Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

- Más recursos…

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse
un 80%.

- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

- Deme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

- Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

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¿Te gusto? Mira que agradable el reportaje que Buenafuente le hace al Dr. Mario Alonso Puig o lee Reinventarse

http://labs.ebuzzing.es