No, no es una confesión de parte. Es lo que he escuchado muchas veces en la consulta.
Buena gente, talentosa y llena de ganas, pero con un aprendizaje muy disfuncional sobre lo que implica tener una relación de pareja, o simplemente amar. Y si lo piensan como yo lo veo es bastante lógico:
Los humanos nacemos muy inmaduros, ergo dependientes, vulnerables. Valiosos pero imperfectos. Si por privación externa o por una extraordinaria sensibilidad nuestra, las lógicas necesidades de dependencia no son satisfechas adecuadamente, vamos descentrandonos para intentar aumentar el contacto con el otro. Es un intento muchas veces infructuoso, pues hay padres ausentes, ocupadísimos o muy narcisistas e insensibles. Padres que ignoran y abandonan, otros que fuerzan y atacan.
El resultado será que dependeremos, sea de forma pasiva, con la consiguiente inhibición, blandura de carácter, inexpresividad, sea con características mas activas de hipercontrol, rabia, celos y ansiedad.
Así, este aprendizaje viene de nuestros primeros vínculos. Allí donde se construye la autoestima (quererte) y sus disfunciones: desvalorizados y arrogantes, Todo esto se potencia por la sociedad de consumo que confunde, imponiendo lograr aceptación externa, sacrificando la vinculación con nuestro ser (self).
En esas primera experiencias se aprenden los límites para el relacionarte. Gran parte del daño se produce por el abuso (trauma), y no solo me refiero al sexual (que algunas veces lo hay), sino por haber recibido o limites rígidos como paredes. Estos generan mucha rabia y miedo. También puede darse una perversa combinación de paredes y agujeros, donde según el caso y el momento todo cambia de lógica estricta hacia una permisividad sin frenos.
Se va constituyendo así una persona que va teniendo dificultades en ser consciente, apropiarse y expresar la realidad propia; la realidad de las sensaciones del cuerpo, de los propios sentimientos. Esta es la base de mucha de la confusión y ansiedad que se siente en la codependecia. Se va perdiendo ese deseable eje entre lo que pensamos, sentimos y actuamos.
Así se originan dos tipos de funcionamiento. Para explicarlos aquí no me queda mas remedio que simplificar, aunque sabemos que cada persona es un mundo. Por un lado están los dependientes y por otro su contrapartida, los anti dependientes (los que no se entregan jamás). A ambos les esta vedado el mundo de la cooperación, la interdependencia, lo democrático y amoroso de una sana relación.
Ah, la foto la escogí porque esto también les pasa a los hombres.
Pronto escribiré algo sobre la solución, que la hay….



