Psicoterapia en Madrid

Juanma Miguens sobre Salud Mental y Adicciones.

“Cuando me relaciono, sufro”.

No, no es una confesión de parte. Es lo que he escuchado muchas veces en la consulta.

Buena gente, talentosa y llena de ganas, pero con un aprendizaje muy disfuncional sobre lo que implica tener una relación de pareja, o simplemente amar. Y si lo piensan como yo lo veo es bastante lógico:

Los humanos nacemos muy inmaduros, ergo dependientes, vulnerables. Valiosos pero imperfectos. Si por privación externa o por una extraordinaria sensibilidad nuestra, las lógicas necesidades de dependencia no son satisfechas adecuadamente, vamos descentrandonos para intentar aumentar el contacto con el otro. Es un intento muchas veces infructuoso, pues hay padres ausentes, ocupadísimos o muy narcisistas e insensibles. Padres que ignoran y abandonan, otros que fuerzan y atacan.

El resultado será que dependeremos, sea de forma pasiva, con la consiguiente inhibición, blandura de carácter, inexpresividad, sea con características mas activas de hipercontrol, rabia, celos y ansiedad.

Así, este aprendizaje viene de nuestros primeros vínculos. Allí donde se construye la autoestima (quererte) y sus disfunciones: desvalorizados y arrogantes, Todo esto se potencia por la sociedad de consumo que confunde, imponiendo lograr aceptación externa, sacrificando la vinculación con nuestro ser (self).

En esas primera experiencias se aprenden los límites para el relacionarte. Gran parte del daño se produce por el abuso (trauma), y no solo me refiero al sexual (que algunas veces lo hay), sino por haber recibido o limites rígidos como paredes. Estos generan mucha rabia y miedo. También puede darse una perversa combinación de paredes y agujeros, donde según el caso y el momento todo cambia de lógica estricta hacia una permisividad sin frenos.

Se va constituyendo así una persona que va teniendo dificultades en ser consciente, apropiarse y expresar la realidad propia; la realidad de las sensaciones del cuerpo, de los propios sentimientos. Esta es la base de mucha de la confusión y ansiedad que se siente en la codependecia. Se va perdiendo ese deseable eje entre lo que pensamos, sentimos y actuamos.

Así se originan dos tipos de funcionamiento. Para explicarlos aquí no me queda mas remedio que simplificar, aunque sabemos que cada persona es un mundo. Por un lado están los dependientes y por otro su contrapartida, los anti dependientes (los que no se entregan jamás). A ambos les esta vedado el mundo de la cooperación, la interdependencia, lo democrático y amoroso de una sana relación.

Ah, la foto la escogí porque esto también les pasa a los hombres.

Pronto escribiré algo sobre la solución, que la hay….

Viviendo pese a la Depresión.

La aceptación de cualquier enfermedad no es una tarea fácil y más en el caso de la depresión, ya que se continua percibiendo mas como un estigma que como una enfermedad. Forma parte de ese conjunto cambiante de enfermedades vergonzantes como antes lo fueron la lepra y luego la tuberculosis. En esta poco compasiva sociedad moderna, sociedad de ganadores, no exagero si digo, que la depresión se vive con demasiada vergüenza y culpa.

Las estadísticas nos dicen que afecta al 5% de la población en países occidentales. Una de cada seis personas padece un grave episodio depresivo en algún momento de su vida.

En el mundo de la psiquiatría, se conoce a la depresión como “el resfriado de la salud mental.” Se trata de una enfermedad que se propaga y que se diagnostica cada vez más.

Winston Churchill solía denominar a su depresión como “un perro negro.” Churchill creaba así  una buena metáfora. Se puede dominar al perro, aunque a veces se escapa  o muerde la mano de quien le da de comer.

Churchill no fue un caso único. Muchas otras personas famosas y muy talentosas han tenido que lidiar con la depresión y han tenido que vivir con ella y pese a ella.

Convivencia  con el “perro negro”

Los tratamientos para restablecer la salud en la depresión son dificultosos, pero mucho más aún son los problemas que causa la enfermedad si la dejas sin tratar.

La peor noticia es que cada año miles de depresivos se quitan la vida y muchos más intentan hacerlo.

Actualmente el suicidio es una causa muy importante de muerte entre los adolescentes y jóvenes y se sobreentiende que la depresión juega un papel predominante en estos suicidios.

Existe el mito que las personas que sufren de depresión no están en su sano juicio, que están tan consternados que no pueden ni si quiera salir de casa. En realidad, muchas de las personas que padecen esta enfermedad son capaces de llevar adelante un empleo y una vida normal. Muchos de ellos están con medicación y asisten psicoterapia regularmente y otros buscan ayuda en otro tipo de tratamiento alternativo como la acupuntura, la meditación o el yoga.

Señales de Peligro
Se puede vivir pese a una depresión crónica, pero hay que tomar cartas en el asunto y solicitar ayuda cuando observes:

Cambios en el estado de ánimo
La depresión puede asemejarse a una montaña rusa (componentes bipolares) y contemplar cambios de animo de forma rápida o ampulosa. De la retracción al enfado, con periodos de aislamiento y retracción.

El peso
Otra característica podría llegar a ser el  aumento o la drástica pérdida de peso.

Noches de insomnio
Muchas formas de depresión crónica son causadas por un desequilibrio químico en el cerebro. Esta sustancia química, la serotonina, es la que nos ayuda a conciliar el sueño. Advierta y actúe ante sus dificultades para dormir

Comportamiento apático o fatalista

Las personas que padecen esta enfermedad habitualmente demuestran poco interés por las cosas (anhedonia) o simplemente esperan lo peor (fatalismo). Preste atención a declaraciones como “No importa, de todas maneras no servirá para nada,”

Asumir lo que traes
Los investigadores destacan que la depresión crónica tiene sus orígenes genéticos. La depresión es hereditaria.

Hay solución – Busca ayuda, comparte y ocúpate con confianza.

Con la medicación adecuada, pueden controlarse los síntomas de la depresión y se puede llevar una vida normal.

La aceptación de la depresión nunca es fácil. Una de las partes más engorrosas dentro del padecimiento de esta enfermedad consiste en explicarle a las personas lo que uno padece o en pensar qué dirán sobre uno y sobre el tema

Pese a ese miedo, comunicar es la clave para generar conciencia social e ir logrando que esta enfermedad se vea como lo que es: un trastorno sobre que nos viene impuesto.

Lo mejor que se puede hacer el enfermo es aprender a manejar la enfermedad. La clave consiste en asumirla y buscar ayuda, pese a que no le apetezca.

Contraríe su voluntad. Practique hábitos saludables. No se quede solo. Coma y duerma adecuadamente.

Todo pasa… y esto también pasara.

¿Viajeros o turistas?

Relataba  mi maestra y amiga Graciela Cohen, que hay una pregunta que puede ayudarnos a reflexionar sobre nuestra forma de estar en el mundo. Es la que pone Bernardo Bertolucci en boca de un personaje de su película “Refugio para el amor”. Este es el dialogo:

¿Somos viajeros o turistas?

¿Cuál es la diferencia?

El turista piensa en regresar a su casa desde que sale mientras que el viajero puede no regresar nunca.

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