Psicoterapia en Madrid

Juanma Miguens sobre Salud Mental y Adicciones.

Salud Mental y Pareja

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¿Parejas?

Hoy veamos características importantes para que una relación de pareja no se torne disfuncional. O para saber que lo es y buscar ayuda.

Lo haré planteando de modo absolutista el tema, pretendo con ello ilustrar una situacion al 100% insana, aunque sabemos (eso espero) que la realidad nunca es tan total y que todos navegamos entre la salud y la enfermedad.

Si crees que estar juntos e infelices es mejor que estar solo. Si sientes tener mas intimidad con otra gente que con tu pareja. Si crees que si supiera lo que piensas, sientes o haces te dejaría. Si precisas esconderte, medicar tus sentimiento o consumir o actuar adictivamente para tolerar tu vida de pareja. Si crees que amar es estar fundido en la dependencia con el otro. Si mas bien culpas a tu pareja en lugar de aceptar tu responsabilidad…. pues mal vamos.

Recuerda:

LA VIDA NO ES ESPERAR QUE LA TORMENTA PASE… ES APRENDER A BAILAR BAJO LA LLUVIA…

Los jovenes y el alcohol

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La edad de inicio en el alcohol es a los trece años. Esto no debería ser normal, pero los jovenes dan cinco razones para usar alcohol, tabaco y drogas ilegales, de eso es lo que hay que hablar con ellos.

Se trata de ellos y no de nosotros…

  1. Para sentirse adultos
  2. Para integrarse y pertenecer a un grupo
  3. Para relajarse y sentirse bien
  4. Para correr riesgos y rebelarse
  5. Para satisfacer su curiosidad

Fuente: Keep Youth Drug-Free, U.S. Department Of Health and Human Services.

“Primeros Auxilios” para Familias

Sugiero que primero vean este vídeo sobre Familias y Adicción a Sustancias

Hace 21 años ya, en el primer libro que leí sobre el tema, Roger y Mc. Millan indicaban diez tareas como una especie de “primeros auxilios” a seguir con una ayuda profesional y/o afiliación a un programa de 12 pasos.

 

 

  1. Aprenda que es la enfermedad. Involúcrese en el tratamiento.
    “Si no soy parte de la solución, soy parte del problema y probablemente seguiré sufriendo”.
  2. Identifique las conductas protectoras y provocadoras.
  3. Ponga fin a las conductas protectoras y provocadoras.
  4. Examine sus resentimientos y modos de pensar distorsionados y defensivos.
  5. Comience a tratar sus propios problemas.
    La codependencia se caracteriza por la obsesión en la conducta del adicto, por el involucrarse repetidamente con adictos, por la inmovilización ante la conducta adictiva, por la incapacidad para evitar conductas provocadoras y por la descompensación emocional cuando el adicto mejora.
  6. Establezca expectativas razonables para el futuro próximo.
  7. Reduzca su atención sobre la vida del adicto.
  8. Considere la posibilidad de una recaída.
  9. Aprenda a controlar sus emociones. Aprenda a verificar y alterar su propio proceso de pensamiento.
  10. Busque el progreso y no la perfección.

Extraído de Ronald Rogers y Chandler Scott Mc. Millan: “Ayudando a alguien que usted ama a recuperarse del alcohol y otras drogas”. Ed. Atlántida 1990, Buenos Aires.

Solucionando, poco a poco.


Dicen que los problemas posibles están ahí, sin embargo las soluciones son producto de una construcción. Una verdadera solución nunca es inmediata.

Como siempre comenzaremos reconociendo que tenemos un problema y que el problema de cada uno generalmente lleva nuestro nombre propio. El problema de José no suele llamarse María, generalmente se llama José.

Basta de otorgar al otro tanto poder, basta de “él (o ella) me vuelve loca/o”. Nadie es tan poderoso a menos que tu le otorgues ese poder, restándolo del que te corresponde y del que probablemente no quieres hacerte cargo.

Esto de las relaciones es un campo especialmente adecuado para proyectar en el otro nuestras propias dificultades. Hay que apropiarse de la situación, hacernos cargo de nosotros mismos. Para ello recomiendo comenzar dedicándose tiempo y realizando una actividad recreativa. Se trata de recobrar tiempo personal y espacio propio.

Siempre hallo particularmente beneficioso el volver a tener una mayor sensación del cuerpo, caminar treinta minutos o realizar una actividad física que te conecte contigo como cuerpo. Ya sé que tu eres mucho mas, pero casi seguro que la codependecia te ha dejado viviendo en un espacio muy pequeño de miedos, dentro de tu cabeza. Sal del pensamiento, siente y poco a poco disfruta.

En una próxima entrada seguiremos construyendo …

 

“Cuando me relaciono, sufro”.

No, no es una confesión de parte. Es lo que he escuchado muchas veces en la consulta.

Buena gente, talentosa y llena de ganas, pero con un aprendizaje muy disfuncional sobre lo que implica tener una relación de pareja, o simplemente amar. Y si lo piensan como yo lo veo es bastante lógico:

Los humanos nacemos muy inmaduros, ergo dependientes, vulnerables. Valiosos pero imperfectos. Si por privación externa o por una extraordinaria sensibilidad nuestra, las lógicas necesidades de dependencia no son satisfechas adecuadamente, vamos descentrandonos para intentar aumentar el contacto con el otro. Es un intento muchas veces infructuoso, pues hay padres ausentes, ocupadísimos o muy narcisistas e insensibles. Padres que ignoran y abandonan, otros que fuerzan y atacan.

El resultado será que dependeremos, sea de forma pasiva, con la consiguiente inhibición, blandura de carácter, inexpresividad, sea con características mas activas de hipercontrol, rabia, celos y ansiedad.

Así, este aprendizaje viene de nuestros primeros vínculos. Allí donde se construye la autoestima (quererte) y sus disfunciones: desvalorizados y arrogantes, Todo esto se potencia por la sociedad de consumo que confunde, imponiendo lograr aceptación externa, sacrificando la vinculación con nuestro ser (self).

En esas primera experiencias se aprenden los límites para el relacionarte. Gran parte del daño se produce por el abuso (trauma), y no solo me refiero al sexual (que algunas veces lo hay), sino por haber recibido o limites rígidos como paredes. Estos generan mucha rabia y miedo. También puede darse una perversa combinación de paredes y agujeros, donde según el caso y el momento todo cambia de lógica estricta hacia una permisividad sin frenos.

Se va constituyendo así una persona que va teniendo dificultades en ser consciente, apropiarse y expresar la realidad propia; la realidad de las sensaciones del cuerpo, de los propios sentimientos. Esta es la base de mucha de la confusión y ansiedad que se siente en la codependecia. Se va perdiendo ese deseable eje entre lo que pensamos, sentimos y actuamos.

Así se originan dos tipos de funcionamiento. Para explicarlos aquí no me queda mas remedio que simplificar, aunque sabemos que cada persona es un mundo. Por un lado están los dependientes y por otro su contrapartida, los anti dependientes (los que no se entregan jamás). A ambos les esta vedado el mundo de la cooperación, la interdependencia, lo democrático y amoroso de una sana relación.

Ah, la foto la escogí porque esto también les pasa a los hombres.

Pronto escribiré algo sobre la solución, que la hay….

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