Psicoterapia en Madrid

Juanma Miguens sobre Salud Mental y Adicciones.

“Primeros Auxilios” para Familias

Sugiero que primero vean este vídeo sobre Familias y Adicción a Sustancias

Hace 21 años ya, en el primer libro que leí sobre el tema, Roger y Mc. Millan indicaban diez tareas como una especie de “primeros auxilios” a seguir con una ayuda profesional y/o afiliación a un programa de 12 pasos.

 

 

  1. Aprenda que es la enfermedad. Involúcrese en el tratamiento.
    “Si no soy parte de la solución, soy parte del problema y probablemente seguiré sufriendo”.
  2. Identifique las conductas protectoras y provocadoras.
  3. Ponga fin a las conductas protectoras y provocadoras.
  4. Examine sus resentimientos y modos de pensar distorsionados y defensivos.
  5. Comience a tratar sus propios problemas.
    La codependencia se caracteriza por la obsesión en la conducta del adicto, por el involucrarse repetidamente con adictos, por la inmovilización ante la conducta adictiva, por la incapacidad para evitar conductas provocadoras y por la descompensación emocional cuando el adicto mejora.
  6. Establezca expectativas razonables para el futuro próximo.
  7. Reduzca su atención sobre la vida del adicto.
  8. Considere la posibilidad de una recaída.
  9. Aprenda a controlar sus emociones. Aprenda a verificar y alterar su propio proceso de pensamiento.
  10. Busque el progreso y no la perfección.

Extraído de Ronald Rogers y Chandler Scott Mc. Millan: “Ayudando a alguien que usted ama a recuperarse del alcohol y otras drogas”. Ed. Atlántida 1990, Buenos Aires.

Buena suerte, mala suerte.

Conocéis ese cuento que dice que en algún lugar de Oriente a un hombre le dieron la noticia que su hijo cayo del caballo quedando cojo. Sus amigos se apresuraban, solidarios diciendo: “Que mala suerte”. El respondía: “Buena suerte, mala suerte, quien sabe?”. Y el cuento prosigue planteándote escenarios que te invitan a pensar, ah eso es bueno y luego, ah, eso es malo… Concluye estableciendo que nunca sabemos de antemano si las cosas que nos suceden serán para bien o para mal. Claro que no tiene que gustarnos, pero la diferencia esta en como te tomes algo, lo que hace una gran diferencia.

Pero con esto no quiero dar a entender que teniendo un pensamiento mágico, del tipo de nada malo pasara si yo no lo pienso o si pienso “en positivo”, me salvare de lo malo. Ya Buda nos recordaba que el sufrimiento es parte de nuestra vida.

A este sufrimiento se puede quedar en dolor o pena si podemos aumentar la aceptación de lo que sucede.

La aceptación es una postura realista que se transforma en una mayor capacidad de adaptación y en una mas eficaz conducta sobre el medio.

A todos nos cuesta salir de la auto conmiseración, de la actitud de añoranza de un pasado feliz.  Sin embargo creo que sin negar maniacamente la pena que un evento desgraciado nos produce, una mejor actitud nos ayudara ser mas positivos, optimistas e intentar continuar haciendo aquello que este en nuestra mano para mejorar.

Lo otro lo dejamos a cargo del azar, Dios o como a ti te guste denominar al misterio.

Todo cambia

La vida se desarrolla en una constante búsqueda y perdida de equilibrio. Como todo cambia nos vemos obligados a trabajar nuestra adaptación. No hay mas opción o mejoramos o nos deterioramos.

Nos conviene aceptar este presente para poder modificar lo que de nosotros dependa. Las inquietudes se toleran mejor si las enfrentamos solo en el presente con serenidad y esperanza. En verdad sabemos que ayer y mañana son abordados muchas veces con melancolía y ansiedad.

Debemos estar dispuestos a pedir opinión y consejo sobre las cosas difíciles para nosotros, cada uno con las nuestras.

Luego nos ayudara desarrollar valor y sobre todo poner una paciente acción en nuestra tarea. Sin prisas pero sin pausa hacia nuestra meta. Recobrar el equilibrio.

http://labs.ebuzzing.es